martes, 24 de enero de 2012

Recuerdos del Vignemale

Es frecuente entre quienes amamos la montaña que tengamos cada uno un lugar al que siempre queremos volver, ese sitio del que, si pudieras, no te irías nunca, esa montaña que no dejarías de mirar, que subirías una y mil veces sin importarte el cansancio. En mi caso esa montaña es el Vignemale. Sus 3.298 metros de altitud son un auténtico monumento a la belleza, y su vista desde Oulettes de Gaube, en el Pirineo francés, es el paisaje montañoso con más encanto que he contemplado hasta la fecha.

Tuve la suerte de poder pisar su cima hace ya dos años y medio, pero lo que con mayor intensidad recuerdo de aquella inolvidable ascensión es, por encima incluso de los momentos en la cumbre, un precioso amanecer desde Oulettes de Gaube que la montaña nos regaló justo antes de que nos despidiéramos de ella. Aquella mañana, a pesar del cansancio acumulado tras dos días de ascensión, madrugué para intentar captar con la cámara todas esas sensaciones que la montaña me transmitía. No sé si lo conseguí, pero esta foto me acerca todavía hoy a aquellos momentos irrepetibles. Gracias, Vignemale.




3 comentarios :

saleina dijo...

Una foto preciosa de un lugar espectacular, paisaje de alta montaña en estado puro. Contemplar momentos así es lo que convierte el montañismo en una bella adicción.

Federico de Haro dijo...

¡Buenas Saleina! La verdad es que fue un momentazo de esos que se quedan grabados en la memoria para siempre.

Sí que crea adicción, sí. Yo por diversos motivos llevo un tiempo sin salir al monte a patear y estoy con un mono... jejejeje. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Eres un crack! acabo de descubrir tu blog y me encanta tu trabajo. Como tu soy montañero y aficionado a la fotografia y me a gustado mucho tu trabajo. Sigue asi!